¿Quieres que tu hijo comparta? No lo obligues a hacerlo

Sin dudas debemos enseñarles a nuestros hijos a compartir y es que la generosidad es uno de los valores más importantes que deberían de tener los niños y que por suerte muchos padres quieren que sus hijos tengan. El tema es hacer que el pequeño comparta, aprenda a ser generoso puede ser complicado y esto es normal.

 

Si mami, esto es normal ya que los pequeños ven el mundo de una forma egocéntrica y les cuesta mucho ponerse en el lugar de los demás. Por ejemplo, pedirle a un niño de 3 años que comparta sus cosas es ir básicamente en contra de su etapa evolutiva pues a esa edad no están listos para ser generosos. Muchos padres piensan que la mejor forma es obligarlos a compartir, pero ese no es el mejor camino.

 

La generosidad, se aprende

Esto es así, la generosidad se empieza en casa pues esta es un valor que se aprende y una de las mejores formas para que los niños aprendan es siguiendo el ejemplo. Los padres podemos aprovechar cualquier situación para enseñales, pero siempre es mucho mejor cuando se empieza a practicar en casa y no con extraños.

 

 

Entonces, si quieres que tu hijo sea generoso, debes animarlo a tener este hábito en casa, con la gente que ya conoce y con las cual ya tiene un vínculo especial. Puedes pedirle que comparte su juguete favorito o alguna comida. Ahora, es importante que le hagas notar que tu también compartes tanto con él como con otras personas.

 

Como te dije los más pequeños aprenden imitando, si notas que le exiges que sea generoso y tú no eres igual entonces se da cuenta y no lo hará. Pues es sencillo, si cada integrante de la familia se acerca a sus cosas y no comparte, el pequeño tampoco lo va a querer hacer más que nada con desconocidos.

 

Muéstrale que le tienes confianza

Mira, obligar a un niño a compartir sus cosas está mal, no desarrolla de forma auténtica el deseo de compartir. Por ello es que lo que puedes hacer es proponerle, pero dejando la decisión en sus manos, por ejemplo, lo que puedes hacer es decirle: “¿Podrías prestarle tu juguete a ese niño que te está viendo jugar? Si estuvieras en su lugar, ¿no te gustaría que te presara un juguete?”

 

Debes darle tu voto de confianza, muéstrale que es su decisión pero que sería mucho mejor si lo comparte porque así haría sentir bien a alguien, además es lo que le gustaría que hicieran con él. Los niños se frustran cuando compartir no surgió de ellos, por eso hay que guiarlos, pero no tomar la decisión en su lugar.

 

 

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